BILBAO/SANTIAGO DE COMPOSTELA.- El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se enfrenta hoy al veredicto de las urnas en las elecciones anticipadas a los Parlamentos regionales de Galicia, donde el Partido Popular (PP) intentará seguir en el poder pese a las protestas sociales contra el ajuste, y en el País Vasco, donde avanza un frente independista potenciado por la crisis económica.
La cita con las urnas tiene lugar cuando el jefe del Poder Ejecutivo aún no definió si pedirá un rescate a la Unión Europea (UE) para aliviar la presión sobre la deuda del país, que los inversores dan por hecho, y que causaría más esfuerzos en los recortes de gasto. Algunos analistas creen que Rajoy dilató el anuncio para después de los comicios para evitar un mayor castigo a su partido en las urnas.
La profundización de la recesión y el aumento del desempleo (llega al 24,5% de promedio nacional) derivaron en el llamado sindical a la huelga general para el 14 de noviembre, 11 días antes de la elección legislativa en Cataluña, donde crece el reclamo de autonomía.
El PP gobierna en Galicia y postula la reelección del presidente regional AlbertoNúñez Feijóo (disciplinado ejecutor de la reducción de partidas públicas), pero podría perder su mayoría absoluta en la Legislatura (tiene 38 de 75 diputados), lo que sería un fuerte golpe en la tierra natal de Rajoy. Un eventual pacto entre el izquierdista Bloque Nacionalista Gallego y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) le arrebataría el poder, si el 30% de los votantes que se declaran indecisos deciden apoyarlos.
En cambio, el oficialismo español es la cuarta fuerza política en el País Vasco, si bien fue decisivo en su alianza con los socialistas para consagrar, en 2009, al primer Gobierno no nacionalista de la democracia, con Paxti López (PSOE) a la cabeza. Este pacto es imposible de reeditar en este momento.
Ahora, las encuestas auguran el triunfo del Partido Nacionalista Vasco (PNV), de Iñigo Urkullu, pero quedaría lejos de la mayoría absoluta de 38 escaños. Los independentistas de la izquierda abertzale, representados por Bildu, podrían ser la segunda fuerza, y la llave del acuerdo de Gobierno con el PNV.
La principal novedad es que los vascos acuden a las urnas en un inédito escenario de paz, sin la amenaza de la ETA. Ayer se cumplió un año del anuncio del grupo de que abandonaba la lucha armada. (Télam-DPA)